Todo el mundo conoce el cliché del tequila: tan mexicano como los sombreros o el mariachi, y responsable de innumerables resacas provocadas por los tequilas de golpe. Pero esta injusta caracterización está siendo poco a poco desmontada a medida que cada vez más personas reconocen que se trata de uno de los grandes destilados del mundo, capaz de alcanzar niveles de calidad y complejidad a la altura de un buen single malt, Cognac o ron.